Llevo en Rumanía más de un mes pero mi aventura ERASMUS en sí aun no ha empezado, ya que aun no vivo en Bucarest, ciudad en la que estudiaré y como ni las polacas Andrea & Inma, ni Sam (perdida por Bucarest) se animan a inaugurar el blog, he decidido ser yo el primero (espero no ser el único).
No sé si lo sabéis pero las nueces crecen en un árbol, no aparecen de la nada. En Rumanía tengo uno de esos árboles a la que aquí llamamos “nuc”. No hay mucha diferencia entre la palabra española y la rumana, pues ambas tienen su origen en NUCUS, del latín. Nueces = nuci.
Las nueces cuando ya están hechas suelen caer solas, pero si no caen las puedes coger tú mismo, con la ayuda de algún palo, puesto que en general el árbol suele ser bastante alto. La cáscara de las nueces, al intentar romperla suelta un jugo verde que sirve para dejarte las manos negras durante algunos días, es como un tatuaje temporal. Por lo que, como hoy he ido a por nueces a mi árbol tengo las manos negras. Mi abuela quiere hacer pasteles y el kg de nueces nuevas es bastante caro según me dijo, unos 10 €. Y como tengo un árbol en mi propiedad… ¿para qué pagar?
No me expando más en letras y os dejo unas fotos por si solo habíais visto las nueces del centro comercial. He aprovechado y he cogido del jardín tomates & uvas, bio, eco y etc
Desde muy cerca de Bucarest, pero no tanto como para ir en bici: la revedere!
Albert



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